Sin categoría

Investigación y Experimentación:

1

Inicios:

Fase de exploración con el Pigmento sobre diferente soportes,  remitiéndonos a los origines de la pintura y el uso de pigmentos de edades megalíticas y hacer pruebas en demás superficies bidimensionales

2

3

4

6

7

9

Luego de experimentar con los pigmentos y generar materiales idóneos para aplicar  técnicas:

Aparece una paleta de colores con las que se puede empezar a dibujar en un formato:

Acuarela

Magro, y graso, ( clara de huevo y yema)

Sin faltar la preparación del gueso:

Que consta de 500 gr  de goma blanca,  dos partes de pintura blanca acrílica y una parte de marmolina, sin faltar tres gotas de vinagre no tinturado

Después indagar con la plastilina, de lo magro a lo graso; el Óleo, es la meta  y  el reto.

Con el planteamiento, el problema plástico, y el valor cromático desarrollado  con una gama de colores y su modulación, del todo intencional, se pasa al formato de 1,50x 1,50 ms.  Con el boceto que se presentara a continuación, se empezó a trasladar los valores al gran formato

10

11

Luego de indagar con la platilina, de lo magro a lo graso; el Óleo, es la meta  y  el reto.

Con el planteamiento, el problema plástico, y el valor cromático desarrollado  con una gama de colores y su modulación, del todo intencional, se pasa al formato de 1,50x 1,50 ms.  Con el boceto que se presentara a continuación, se empezó a trasladar los valores al gran formato

El  óleo

Antes de trabajar en un gran formato, se desarrollaron pruebas en pequeño formato de  un promedio de 50×40 cm.

12

15

13

14

16 17 18 19

20

25

22

Esta etapa de mi recorrido en las artes, no termina aquí, ni  en la adquisición de mi titulo como “licenciado” sino es el comienzo de un camino que es capaz que nunca pueda dar con su destino final, pero es grato saber que tan solo el proceso, es el punto mas esperado, pues de allí con una disertación, una meditación y la inevitable acción performática   empezaré a gatear en el complejo mundo de un creador visual

Luis Alejandro Avendaño Pamelá

Entrada de WordPress

Art-Experiment

Nexus 7: Diálogos con la Montaña

Una etapa donde el deseo es menos importante que el hecho de jugar con el gesto, el trazo y algo de naturaleza, ¿por qué no?

Diría que contemplar un poco más emociona el alma, fuera de uno mismo… sin extremarse

 

Luis Alejandro Avendaño Pamelá

IMG_20160501_092429

2016

bio picture 4

Nexus 7: “Orine de arco”
Técnica: Mixta sobre papel
21mx 15 cm
2016
serie Nexus

 

2 bio picture

Nexus 7: “Vuelo”
Técnica: Mixta sobre papel
21mx 15 cm
2016
serie Nexus

 

1 bio picture

Nexus 7: “corriente”
Técnica: Mixta sobre papel
21mx 15 cm
2016
serie Nexus

IMG_20160501_0918086 bio pictureIMG_20160501_091808

 

Art-Experiment

Exposición Colectiva ENJAMBRE

-

La Fundación ENJAMBRE, se complace en invitarles a la muestra plástica y pictórica que reúne a Jóvenes Talentos de Mérida con la meta de unificar una colmena de creativos. bajo la iniciativa sin fines de lucro. La inauguración de este evento contó con la participación del Coro Sinfónico Juvenil de Mérida, Venezuela

Da Clik aquí para  micro recorrido de exposición Enjambre Video
11834949_1162706387078849_5300002494359529703_o

11834726_1162705680412253_4987410786578441974_o11802592_1162706257078862_2428424177210211475_o11807586_1162705693745585_2917406803657981309_o11816307_1162706637078824_1981947849361737043_o11779914_1162706383745516_564703278117350926_o11779942_1162705597078928_2294955027741749038_o11794421_1162705650412256_6241898976194020098_o11856480_1162706533745501_1321094278499415763_o11036030_1162705943745560_4243433274427464903_o11703498_1162706547078833_9198366497742611629_o

Desde el 14 de julio al 28 de agosto de 2015 en la Sala Bolivia de la Biblioteca Bolivariana, av. 4 entre calles 19 y 20, Mérida Venezuela.

Horario vacacional de apertura de 9:00 am a 12:00 m de lunes a viernes

twitter: @Fundaenjambre

Blog Oficial: fundacionenjambre.wordpress.com

Email: fundacionenjambre@gmail.com

Ver la entrada original

Art-Experiment

Kasimir Malevich. Cuadrado blanco sobre fondo blanco

Kasimir Malevich. Cuadrado blanco sobre fondo blanco
1917.
Óleo sobre lienzo. 78,7 x 78,7 cm.malevich__white_on_white1352236492778
Museo de Arte Moderno, Nueva York.
“Camaradas, alzaos, escapad a la tiranía de las cosas”
K. Malevich.
Malevich, con su Suprematismo, predicó un mundo sin objetos, abogando por “la
supremacía del sentimiento puro o la percepción pura en las artes pictóricas”. Esta obra podría
interpretarse como el mundo material a punto ya de disolverse del todo y para siempre en el éter.
Tras asimilar en muy poco tiempo los estilos figurativos conocidos y declarar que “todos los
estilos debían ser incinerados como si fueran un cadáver”, se interesó enormemente por los
iconos de la tradición rusa bizantina. Jugó de todas las maneras posibles con sus rostros,
convirtiéndolos en óvalos blancos o negros (Cabeza negra; Forma religiosa). No exento de humor,
como lo demuestran obras tituladas Realismo pictórico de un chaval con su cartera o Realismo
pictórico de una campesina en dos dimensiones (también llamado Cuadrado rojo sobre fondo
blanco).
Abanderado de la revolución proletaria, proponía que el obrero, nuevo protagonista de la
Historia, viviera dentro de un cubo para alcanzar así la felicidad y realizar todas sus
potencialidades. En vista de la arquitectura que se ha construido en las periferias de las grandes
ciudades, esta profecía parece haberse cumplido. Ahora bien, teniendo en cuenta a los obreros de
hoy, ya sin conciencia de clase y con las mismas aspiraciones materiales que cualquier burgués,
está claro que como el cubo no tenga calefacción bajo el pavimento, aire acondicionado y piscina,
va a tener que confitárselo el autor de la idea. Como de hecho ocurrió, pues al morir Malevich su
amigo Sueitin colocó sobre su tumba el famoso cubo blanco decorado con un cuadrado negro.
El afán de pureza expresado en la aspiración a la perfección de las formas geométricas (así
como el de llegar a un lenguaje universal, una especie de “esperanto de las formas”) que
caracteriza a un sector del arte moderno se materializa, sobre todo, en la arquitectura*. Ya
Ledoux, en la primera modernidad del siglo XVIII, había condenado a los guardas rurales a vivir en
el interior de una inmensa esfera lisa y pelada colocada, como un inmenso ovni recién aterrizado,
en medio de la bucólica campiña.
En su importante libro titulado Arte y percepción visual, Rudolf Arnheim, siguiendo los
supuestos de la Gestaltpsychologie, dice: “En el estadio más temprano, el círculo hace las veces de
la figura humana total”. Y, según las muy influyentes teorías de Jung, el círculo y el cuadrado
estarían entre las imágenes innatas o arquetípicas de la conciencia humana. De lo que se puede
colegir que toda forma circular o cuadrada que ocupe el centro de una imagen tiende a ser
percibida como un rostro o una figura completa.
Esta obra, una de las cimas de la abstracción del siglo XX ( nunca el arte moderno estuvo
más cerca del neoplatonismo), podría pues perfectamente ser contemplada como la
representación más radicalmente minimalista de un ser humano que se haya hecho jamás
(dejando de lado, claro está, las creaciones de los niños en su etapa inicial del “garabato
descontrolado”), y dotando a la postre de fundamento científico a los títulos sólo en apariencia
humorísticos que Malevich solía dar a sus obras**. Prueba de que esta apreciación no es
caprichosa es un collage de Kurt Schwitters, realizado sobre una postal que le envió a Hannah
Höch el ocho de diciembre de 1923; se trata de un retrato fotográfico de busto del propio
Schwitters, en el que el rostro ha sido cubierto por un cuadrado dorado apoyado sobre un vértice
(como el que, cubierto de ojos, representa el espacio celestial en una de las miniaturas que
reproducen las visiones de Hildegard von Bingen), dejando apenas ver el cabello y la parte
superior de la cabeza, sin que se eche a faltar nada. “Prohibición de la reproducción” que puede
apreciarse después, de forma menos radical, más socarrona y humorística, en Magritte, en los
cuadros en los que el rostro humano es substituido por cosas perfectamente verosímiles como un
ramo de violetas, una luz resplandeciente o una verde y jugosa manzana.
A pesar de la pretensión de que sus cuadros no tuviesen nada en común con la naturaleza,
sus obras basadas en el cuadrado podrían también ser percibidas como vistas aéreas de la tierra
con su superficie parcelada por los campos de cultivo (tal vez la imagen arquetípicamente rusa de
la vasta y llana taiga siberiana, bajo cuyo manto de blanco permafrost pastan en sueños manadas
enteras de lanudos mamuts congelados). El artista adoraba los aviones y había practicado la
fotografía aérea, aunque no se ha estudiado todavía una posible conexión de sus obras con los
cuadros creados como consecuencia del Manifiesto de la Aeropintura Futurista de Marinetti.
En numerosas ocasiones he podido observar, durante una visita a un museo o a una
exposición de arte contemporáneo, como personas “sencillas”, sin la preparación necesaria para
abordar tales obras, se esforzaban en encontrar los tranquilizadores rasgos figurativos que les
permitiesen “comprender” lo que estaban viendo. Tratando de descifrar la extraña relación entre
el título y la obra en cuestión, haciendo un alarde de creatividad en sus descripciones digno de
consideración, en esa necesidad, tan humana, de lo reconocible, que nos traslada de inmediato a
lo emotivo. ¿O no será que (si damos por cierta aquella anécdota que dice que Picasso, en sus
felices años de Vallauris, a la primera que enseñaba sus cuadros recién terminados era a la
cocinera, disfrutando enormemente de sus comentarios) los verdaderos destinatarios del arte
moderno son precisamente esas criaturas sin formación académica alguna, verdaderos “pobres de
espíritu” a los que está destinado el Reino de las Artes, el Pueblo en definitiva? (el “hombre
sencillo”, o el “hombre de la calle”, como también se le ha denominado a menudo, con idéntico
paternalismo). Si ello fuera cierto, el arte moderno sería el mayor proyecto pedagógico y redentor
de todos los tiempos, revolución de mayor alcance que la soñada por los surrealistas, la rusa, la
mejicana, la sandinista, la cubana, la islámica y todas las revoluciones que ha generado el siglo XX
juntas***.
*La utopía social e igualitaria del constructivismo fue a cuajar (como antes hicieron los
ideales de la Revolución Francesa) en el continente americano, en el Nuevo Mundo: en Brasilia (la
única ciudad moderna del mundo declarada patrimonio de la humanidad, llamada por André
Malraux “la capital de la esperanza”). Sólo que, en vez de para el pueblo (no debería haber clases
sociales en su seno), ha resultado ser una utopía para los burócratas de la clase media acomodada
que, en vez de encontrarse en el ágora, se desencuentran, dentro de sus seguros automóviles, en
las autovías que cruzan la ciudad. La obra del genial Niemeyer (todavía en activo como arquitecto
a sus 102 años de edad) es una especie de Jerusalén celestial, una verdadera ciudad fantasma (las
ciudades modernas logran por lo general desarrollar un carácter al margen de la arquitectura, en
vez de gracias a ella). Como esos experimentos, tipo Aurobindo, que en los psicodélicos años 70
fueron a erigirse en otra Tierra Prometida (esta vez la antigua, mítica India), en los que conviven
seguidores de alguna secta, protegidos del contagio del mundo exterior.
**Esta ambigüedad entre lo figurativo y lo abstracto o geométrico que se da en las obras
suprematistas de Malevich se encuentra ya en las obras de arte del siglo XII, con todo su
“imbroglio” sobre la visibilidad de lo invisible. En ellas, las figuras geométricas se combinan con
figuras antropomórficas. Así, el misterio divino tiende a expresarse mediante formas simples como
el cuadrado y el círculo (y en colores primarios). Mientras que lo que se percibe por medio de los
sentidos se representa de modo figurativo, de modo que pueda apreciarse el ascenso de la tierra
al cielo.
*** Cuando, en realidad, el arte moderno ha resultado ser nefasto para el pueblo. Ya que
es uno de los vectores de la gentrificación o aburguesamiento de las ciudades, proceso ineludible
en toda ciudad de una importancia que empieza por la creación de un flamante centro de arte
contemporáneo acompañado de unas cuantas galerías de arte en un barrio “degradado” pero
lleno de sabor, con el consiguiente aumento de los alquileres, y concluye con la expulsión de sus
“pintorescos” habitantes, que son substituidos por la fauna modernilla habitual, mucho más
solvente, rentable y “chic”. Todo ello a pesar de la pretensión de “articular una verdadera
pedagogía popular crítica, alejada por igual del aristocratismo elitista y de la cultura fast food para
consumo masivo”, propuesta de algún director de centro de arte contemporáneo o gestor cultural
en la que resuenan ecos de esa utopía que hace ya tiempo que se ha convertido en uno de los
activos más rentables de la sociedad de consumo.
Curiosamente, a pesar de que el término “pueblo” es omnipresente en el discurso
histórico, político y social de los siglos XIX y XX, como constata Michel Wieviorka, no figura en el
Lalande, diccionario técnico y crítico de filosofía, ni en el diccionario de ética y filosofía moral
publicado bajo la dirección de Monique Canto‐Sperber. Siempre según Wieviorka, a pesar de ser
un elemento fundamental en la pre‐democracia, tras desaparecer durante el afianzamiento de
ésta, el pueblo puede fácilmente volver a ser importante en la postdemocracia.